El aceite de argán es uno de esos productos que casi todo el mundo tiene en casa, pero que muy pocos usan bien. La diferencia entre un pelo brillante y un pelo apelmazado no está en el aceite: está en cuánto pones y dónde lo pones.

En esta guía te explico las cuatro formas de usarlo, la cantidad exacta según tu tipo de cabello y el error que casi todo el mundo comete al principio.

Por qué el argán funciona tan bien en el cabello

El aceite de argán se obtiene prensando en frío las almendras del fruto del Argania spinosa. Ese prensado sin calor conserva su composición: ácidos grasos omega-6 y omega-9, y una cantidad notable de vitamina E.

En términos prácticos, eso se traduce en tres cosas: el cabello retiene mejor su hidratación natural, la fibra capilar queda más flexible (y por tanto se rompe menos al peinar), y la superficie del pelo refleja mejor la luz, lo que se percibe como brillo.

Su gran ventaja frente a otros aceites es la textura ligera: se absorbe rápido y no deja esa sensación pesada que dejan aceites más densos.

Las 4 formas de usarlo

1. En las puntas, sobre el pelo húmedo

Es el uso más habitual y el más sencillo. Después de lavarte el pelo, escúrrelo con una toalla hasta que deje de gotear. Calienta 2–3 gotas entre las palmas y aplícalas solo de la mitad hacia las puntas, nunca en la raíz.

El pelo húmedo reparte el aceite mucho mejor que el pelo seco, así que necesitarás menos cantidad para cubrir toda la melena.

2. Como mascarilla antes del champú

Este es el uso más potente, y el que más se nota en cabellos muy secos o dañados. Aplica una cantidad generosa sobre el pelo seco, de medios a puntas, y déjalo actuar entre 30 minutos y una hora antes de lavarte como siempre.

Al aplicarlo antes del champú, el aceite actúa como protección: reduce la cantidad de agua que la fibra absorbe y el efecto agresivo del lavado.

3. Antes del secador o la plancha

Una gota, repartida por las puntas sobre el pelo húmedo, antes de usar calor. Suaviza la superficie del cabello y ayuda a que el peinado aguante mejor.

Importante: aplícalo siempre antes de encender el secador, nunca sobre el pelo ya caliente.

4. Para domar el encrespamiento durante el día

Media gota escasa, bien repartida entre las palmas, y pasas las manos por encima de la melena sin frotar. Es un retoque, no un tratamiento: si ves brillo graso, has puesto demasiado.

La regla que resuelve el 90% de los problemas: empieza siempre por menos cantidad de la que crees que necesitas. Siempre puedes añadir otra gota; quitarla exige volver a lavarse el pelo.

¿Cuánta cantidad según tu tipo de pelo?

Estas cantidades son orientativas, para aplicar de medios a puntas sobre el pelo húmedo:

  • Pelo fino o con tendencia grasa: 1–2 gotas, dos veces por semana. Solo en las puntas.
  • Pelo normal: 2–3 gotas después de cada lavado.
  • Pelo grueso, rizado o muy seco: 4–5 gotas, y puedes usarlo a diario si lo pide.
  • Pelo teñido o decolorado: 3–4 gotas, insistiendo en las puntas, que es donde más se nota el daño.

El error más común

Aplicarlo en la raíz. El cuero cabelludo ya produce su propio sebo; añadir aceite encima solo consigue que el pelo se vea sucio a las pocas horas. De ahí viene la idea de que "el aceite de argán apelmaza", cuando en realidad el problema es la zona de aplicación.

La regla es simple: de la mitad del largo hacia abajo. Si tienes el pelo muy corto, con las puntas es suficiente.

Cómo saber si tu aceite es realmente puro

Un aceite de argán 100% puro tiene un color dorado claro, una textura fluida y un olor suave y característico, ligeramente a fruto seco. Si no huele a nada, es probable que esté refinado o mezclado con otros aceites más baratos.

Revisa siempre la etiqueta: el único ingrediente debería ser Argania spinosa kernel oil. Si aparecen perfumes o aceites añadidos, no estás pagando por argán puro.

Nuestro aceite de argán es 100% puro, prensado en frío y sin aditivos. Un solo ingrediente: Argania spinosa.

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Este artículo tiene carácter informativo y cosmético. Ante cualquier problema del cuero cabelludo o del cabello, consulta con un profesional sanitario.