Poner aceite en la cara sigue dando respeto a mucha gente, sobre todo si tiene la piel mixta o con tendencia grasa. La idea de "añadir grasa a algo que ya brilla" parece contradictoria.

Pero el aceite de argán es de los pocos que funcionan bien en casi todos los tipos de piel, precisamente porque es ligero y no comedogénico: no obstruye los poros. La clave está en el momento de aplicarlo y en el orden dentro de tu rutina.

El orden correcto: el aceite va siempre al final

Esta es la regla que más se incumple. Los productos se aplican de textura más ligera a más densa, y el aceite es lo más denso de una rutina normal.

Si aplicas aceite antes que tu crema o tu sérum, formas una capa que impide que el resto penetre. El orden que funciona es:

  1. Limpiador
  2. Tónico o agua termal (opcional)
  3. Sérum (opcional)
  4. Crema hidratante
  5. Aceite de argán
  6. Protector solar — solo por la mañana

El aceite actúa como último paso: sella todo lo anterior y reduce la pérdida de agua a lo largo del día o de la noche.

Rutina de día

Por la mañana basta con 2 gotas. Caliéntalas entre las yemas de los dedos y presiónalas suavemente sobre el rostro — presionar, no frotar ni estirar la piel.

Un truco que cambia el resultado: aplícalo sobre la piel ligeramente húmeda, justo después de la crema. El aceite retiene esa humedad en lugar de sellar una piel ya seca.

Espera dos o tres minutos antes del protector solar y del maquillaje. Si tienes prisa, deja el aceite solo para la noche.

Rutina de noche

Por la noche puedes subir a 3 gotas, que es cuando el argán rinde más: durante el sueño la piel pierde más agua, y una capa oclusiva ligera ayuda a limitar esa pérdida.

Insiste en las zonas donde la piel es más fina o se seca antes: contorno de ojos (sin acercarte demasiado al párpado móvil), comisuras de los labios y laterales de la nariz.

Dos gotas de día, tres de noche. Si tu piel brilla a la hora, no es el aceite: es la cantidad.

Cómo adaptarlo a tu tipo de piel

  • Piel seca: 3 gotas mañana y noche. Puedes mezclarlo directamente con la crema en la palma de la mano.
  • Piel mixta o grasa: 1–2 gotas, solo por la noche al principio. Evita la zona T las primeras semanas y ve ampliando si la piel responde bien.
  • Piel sensible: empieza con 2 gotas por la noche, dos veces por semana, y aumenta poco a poco.
  • Piel madura: 3 gotas por la noche, insistiendo en cuello y escote, que casi siempre se olvidan.

Haz siempre una prueba previa

Antes de aplicar cualquier producto nuevo en toda la cara, prueba una gota en la parte interna del antebrazo y espera 24 horas. Es una precaución básica que vale para cualquier cosmético, también para los de un solo ingrediente.

Si aparece enrojecimiento, picor o cualquier reacción, retira el producto y consulta con un profesional sanitario.

Los tres errores más frecuentes

1. Ponerlo antes de la crema. Bloquea el resto de la rutina. Siempre al final.

2. Usar demasiada cantidad. Más aceite no hidrata más; solo deja brillo y puede manchar la ropa de cama. Dos o tres gotas son suficientes para todo el rostro.

3. Frotar en lugar de presionar. Estirar la piel del rostro no ayuda. Presiona con las yemas y deja que se absorba solo.

Cómo saber si tu aceite es puro

Un aceite de argán cosmético 100% puro tiene un color dorado claro, textura fluida y un olor suave a fruto seco que desaparece a los pocos minutos de aplicarlo. La etiqueta debería llevar un único ingrediente: Argania spinosa kernel oil.

Si huele fuerte a perfume o no huele a nada, probablemente esté refinado o mezclado con aceites más baratos.

Nuestro aceite de argán es 100% puro, prensado en frío y sin aditivos. Un solo ingrediente: Argania spinosa.

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Este artículo tiene carácter informativo y cosmético. Ante cualquier problema de la piel, consulta con un profesional sanitario.